El corregimiento de Boraudo, en el municipio de Lloró, ha sufrido por décadas el embate del río Atrato y sus afluentes. Las inundaciones recurrentes no solo destruían cultivos, sino que amenazaban la estabilidad física de las viviendas.
Tras años de promesas incumplidas y obras estancadas, la intervención actual busca corregir lo que se denominó un “proyecto fallido” de administraciones anteriores.
Uno de los mayores obstáculos era el desfinanciamiento. La actualización de costos de materiales y logística en una zona de difícil acceso como el Chocó hacía imposible terminar el proyecto con el presupuesto inicial.
Inversión total: Se alcanzó la cifra de $45.100 millones.
La adición: Los $16.000 millones inyectados por la actual administración de Carlos Carrillo son los que permiten “destrabar” la licitación y asegurar que las casas no queden a medio construir.
“Borrón y cuenta nueva”: Acciones legales
La UNGRD tomó una decisión administrativa radical para avanzar:
Declaratoria de incumplimiento: Se aplicó a los contratistas e interventores del gobierno anterior. Esto es clave porque permite ejecutar las pólizas de cumplimiento y apartar a las empresas que no cumplieron con los cronogramas, evitando que el proyecto siga en un limbo jurídico.
Nueva etapa: Con esto, la UNGRD recupera el control operativo del proyecto para asignar nuevos ejecutores que cumplan con los estándares técnicos requeridos.
Inicio de obras: Se estima que en abril de 2026 (en dos meses) comiencen los movimientos de tierra y construcción efectiva.
La vinculación de la Gobernación del Chocó como garante busca que el proyecto tenga un seguimiento local estricto. La idea es que la comunidad no solo reciba una casa, sino un hábitat funcional con servicios públicos básicos.


