Tras 13 años de espera, dos comunidades Emberá en Chocó cierran sus procesos de reparación colectiva.

Tras 13 años de espera, dos comunidades Emberá en Chocó cierran sus procesos de reparación colectiva.

El resguardo Sabaleta y la comunidad indígena La Puria, del pueblo Emberá, lograron cerrar sus planes de reparación colectiva después de más de una década de espera, dando un paso clave para recuperar sus comunidades, sus prácticas culturales y espirituales, y parte de lo que la guerra les arrebató.

Carmen de Atrato, Chocó, 28 de mayo de 2026 || Durante años, el resguardo Sabaleta y la comunidad indígena La Puria fueron corredor estratégico para el narcotráfico, la minería ilegal, el tráfico de armas y de madera. Su ubicación, entre Antioquia, el centro del Chocó y la salida al Pacífico, los convirtió en escenario de disputa entre las FARC, el ELN y los paramilitares del Urabá antioqueño, con un saldo de masacres, desplazamientos forzados, amenazas, confinamientos y cerca de 12.000 víctimas del conflicto armado.

Como parte de su reconocimiento como víctimas de ese conflicto, estas comunidades ingresaron al Plan Integral de Reparación Colectiva (PIRC) en 2013 y 2014, en el marco de la Ley 1448 de 2011. Desde entonces han trabajado de la mano de la Unidad para las Víctimas en la construcción y puesta en marcha de medidas propuestas por ellos mismos.

Después de una larga espera, estas dos comunidades indígenas del Pueblo Emberá dieron un gran paso que será el inicio de la reconstrucción de sus vidas, sus costumbres y tradiciones. Amaury Gómez, Subdirector de Reparación Colectiva de la Unidad para las Víctimas expresó: “En el departamento del Chocó dimos cierre a dos planes integrales de reparación colectiva, la comunidad La Puria, la comunidad Sabaleta, en unas 17 acciones, en otras 18 acciones, para reparar integralmente a estos sujetos que fueron víctimas del conflicto armado”.

Detrás de ese listado de acciones hay cambios muy concretos en la vida diaria de estas comunidades al recibir capacitaciones y dotación para un taller de confección que abre oportunidades de ingresos, nuevo mobiliario escolar para niñas y niños, fortalecimiento de su autonomía política, impulso a la producción y venta de artesanías, proyectos agropecuarios, transferencia de saberes ancestrales y ejercicios de reconstrucción de memoria histórica que ayudan a sanar como comunidad.

“Hoy me siento contento y satisfecho por lo que nos ha brindado el Gobierno del Cambio y la Unidad para las Víctimas como reparación al daño que nos hicieron los grupos armados”, expresó Efraín Velásquez Tanugama, gobernador del Resguardo indígena Sabaleta.

Cada una de estas medidas aporta a la reconstrucción de los proyectos de vida de estas comunidades étnicas, a quienes la violencia les arrebató sus costumbres, sus saberes tradicionales, la autonomía sobre su tierra y la armonía de su pueblo.

Además del cierre de estos planes de reparación colectiva, durante el Gobierno del presidente Gustavo Petro “se han implementado acciones de indemnización por un valor que supera los $62.000 millones, impactando a más de 100 comunidades étnicas. De igual forma, se han invertido más de $10.000 millones para que las organizaciones y los sujetos no étnicos fortalezcan su capacidad de organización a partir de las acciones autónomas. Además, se han firmado 230 planes de reparación que significan una oportunidad real para que los sujetos sean beneficiados de acciones por parte del Estado” manifestó Amaury Gómez, Subdirector de Reparación Colectiva.

Con el cierre de estos procesos de reparación colectiva en el Chocó, estas comunidades no solo recuperan parte de lo que la guerra les arrebató, sino que se convierten en referencia de cómo la organización comunitaria y el acompañamiento institucional pueden abrir caminos de dignidad, memoria y futuro en los territorios más golpeados por el conflicto armado.