A través de rutas fluviales, trayectos mixtos y articulación comunitaria, el Programa de Alimentación Escolar logra llegar a territorios donde el acceso es uno de los mayores desafíos.
Fonpacífico, una entidad mixta de carácter público que articula actores y recursos para hacer realidad soluciones de impacto, garantiza la alimentación escolar de 107.004 estudiantes en el Chocó, alcanzando una cobertura del 99,3 % del departamento.
El modelo, ejecutado incorpora prácticas culturales de comunidades indígenas y afrodescendientes, adaptando menús, preparación y operación en territorio.
Quibdó, Chocó, julio || En el Chocó, garantizar la alimentación escolar no es solo una operación logística: es un reto diario que implica atravesar ríos, recorrer caminos de difícil acceso y adaptarse a las dinámicas culturales de cada comunidad.
Aquí, llevar un plato de comida a una institución educativa puede significar horas de trayecto en lancha, transporte terrestre en vías no pavimentadas o caminatas en zonas rurales dispersas. En municipios donde no existen carreteras continuas, los alimentos deben transportarse por vía fluvial en embarcaciones pequeñas, manteniendo condiciones de conservación y tiempos precisos para asegurar que lleguen en buen estado y a tiempo.
Esa es la realidad detrás del Programa de Alimentación Escolar (PAE) que es ejecutado por Fonpacífico, en alianza con la Gobernación del Chocó y la Secretaría de Integración Social, alcanzando hoy a 107.004 niños, niñas y adolescentes en el departamento.
Fonpacífico es una entidad mixta de carácter público que entiende la lógica del Estado y trabaja de la mano con el poder ejecutivo para convertir decisiones en resultados visibles, medibles y sostenibles; como en este caso en el que, más allá de la cobertura, el diferencial está en cómo se logra la operación en uno de los territorios con mayores desafíos de acceso en Colombia.

Llegar donde otros no llegan
En zonas rurales dispersas, por ejemplo, los alimentos salen desde centros de acopio municipales y son transportados en lanchas por los ríos Atrato, San Juan o Baudó, dependiendo de la región. En algunos casos, deben combinarse trayectos fluviales con transporte terrestre y, finalmente, recorridos a pie para alcanzar sedes educativas ubicadas en veredas.
Este despliegue requiere coordinación diaria entre operadores, comunidades y autoridades locales para garantizar que cada comida llegue caliente, nutritiva y dentro de los tiempos establecidos.
“La dimensión del programa no está solo en las cifras, sino en la capacidad de adaptarse a un territorio donde cada trayecto implica un desafío distinto”, señaló Nubia Córdoba Gobernadora del Chocó.
Otro de los diferenciales del programa es la implementación de modelos adaptados a comunidades indígenas y afrodescendientes, donde no solo se entrega alimentación, sino que se respeta la cultura alimentaria de cada territorio.
Esto implica, por ejemplo, incluir productos tradicionales de la región, ajustar preparaciones a las prácticas locales y, en muchos casos, vincular a miembros de las mismas comunidades como manipuladoras de alimentos. De esta manera, no solo se garantiza la pertinencia cultural de los menús, sino que se fortalece el tejido social y económico local.
Actualmente, 1.243 manipuladoras de alimentos participan en el programa, muchas de ellas mujeres de las mismas comunidades, quienes no solo preparan los alimentos, sino que aportan su conocimiento sobre ingredientes y tradiciones culinarias del territorio.
“Me parece un privilegio y una bendición tener el PAE en nuestra escuela, porque muchas veces en nuestras casas no tenemos suficiente comida para desayunar o almorzar. Gracias a nuestra institución podemos tener una alimentación fija y eso significa mucho para nosotros y para nuestras familias”, cuenta una estudiante de la Institución Educativa Luis López de Mesa.
Historias como esta se repiten en todo el departamento, donde la alimentación escolar no solo contribuye a la nutrición, sino también a la permanencia educativa y al bienestar de miles de familias.
Más que un programa, una operación territorial
Para hacer posible esta operación, Fonpacífico articula equipos técnicos, operadores, comunidades educativas y autoridades territoriales, garantizando el cumplimiento de estándares nutricionales y la adaptación a las condiciones del territorio.
“Cada plato servido representa un esfuerzo logístico, humano y social enorme. Nuestro compromiso es que, sin importar la distancia o las condiciones, los estudiantes reciban una alimentación digna. Porque en Fonpacífico buscamos además de que nuestros proyectos generen progreso colectivo, también demuestren que sí es posible hacer las cosas bien en el sector público”, señaló Steven Realpe, gerente general.
Fonpacífico opera el Programa de Alimentación Escolar (PAE) en los 30 municipios no certificados del Chocó, donde garantiza diariamente la alimentación de 64.909 estudiantes, es decir, el 100 % de los niños, niñas y adolescentes matriculados en estas localidades. Esta operación hace parte de la estrategia que permite que el PAE alcance una cobertura del 99,3 % en todo el departamento, beneficiando en total a 107.004 estudiantes.
Sobre Fonpacífico: Fonpacífico es el aliado estratégico que fortalece la capacidad de los gobiernos locales, regionales y nacionales para cumplirle a las comunidades con soluciones reales de alta calidad. Acompañamos cada proyecto desde la planeación hasta la entrega. Articulando actores y recursos, gestionando procesos con transparencia y elevando los estándares de ejecución. Somos una entidad mixta de carácter público que entiende la lógica del Estado y trabaja de la mano con el poder ejecutivo para convertir decisiones en resultados visibles, medibles y sostenibles. No reemplazamos la gestión pública: la potenciamos. El resultado es claro: proyectos entregados, comunidades que se apropian de las soluciones y gobiernos que consolidan confianza y legitimidad.

