ACADESAN alerta por escalada de violencia en el río San Juan y pide cese al fuego para proteger a la población civil

ACADESAN alerta por escalada de violencia en el río San Juan y pide cese al fuego para proteger a la población civil

San Juan, Chocó. Una nueva emergencia humanitaria se registra en comunidades del territorio colectivo del Consejo Comunitario General del San Juan (ACADESAN), luego de un ataque con drones y posteriores enfrentamientos armados ocurridos el domingo 23 de agosto en la comunidad de Charco Hondo, municipio de Sipí.

De acuerdo con el Comunicado Público No. 4 de 2026, emitido por ACADESAN, durante los hechos tres personas resultaron heridas y alrededor de 65 familias de Charco Hondo se desplazaron forzosamente hacia la comunidad de Barrancón en busca de protección.

La situación se agravó durante la noche, cuando los enfrentamientos se trasladaron precisamente a Barrancón, dejando a la población civil en medio del fuego cruzado y provocando afectaciones en varias viviendas. La organización comunitaria reportó de manera preliminar el confinamiento de 105 familias de Barrancón, además del desplazamiento y confinamiento de las familias procedentes de Charco Hondo.

A esta emergencia se suma el confinamiento de las comunidades de Charco Largo, en Sipí, y Torrá, Cajón y Santa Bárbara, en el municipio de Nóvita. Según ACADESAN, estas cuatro comunidades reúnen aproximadamente 482 familias, por lo que, de acuerdo con el reporte, el número preliminar de familias confinadas en esta zona ascendería a 652, equivalentes a cerca de 3.000 personas.

Familias llegan a Istmina en busca de protección

Mientras persiste la tensión en el territorio, varias familias han comenzado a desplazarse hacia Istmina, donde buscan refugio y atención humanitaria. ACADESAN advierte, sin embargo, que la infraestructura disponible en esta población también se encuentra afectada por el terremoto del pasado 10 de agosto, lo que dificulta la recepción adecuada de las personas desplazadas.

La organización recordó que desde hace más de cinco años viene solicitando al Gobierno Nacional la construcción de ocho albergues o casas comunitarias en su territorio colectivo, destinados a atender emergencias derivadas de desastres naturales, conflicto armado y actividades comunitarias. Según el comunicado, esta infraestructura aún no se ha concretado.

Piden detener los enfrentamientos

Ante la gravedad de la situación, ACADESAN hizo un llamado a todos los actores armados para que declaren un cese al fuego unilateral, bilateral o multilateral en la subregión del San Juan.

El Consejo Comunitario señaló que esta medida permitiría adelantar labores de recuperación y reconstrucción tras el terremoto del 10 de agosto, al tiempo que contribuiría a proteger a las comunidades negras que permanecen atrapadas entre la emergencia natural y el conflicto armado.

La organización ha insistido durante años en la necesidad de reducir los impactos de la confrontación sobre la población civil y ha reclamado medidas de protección colectiva para las comunidades de su territorio.

Una emergencia que se suma al desastre del terremoto

La nueva escalada de violencia ocurre apenas dos semanas después del fuerte sismo que afectó a numerosas comunidades del San Juan. ACADESAN ha advertido que los daños ocasionados por el terremoto se han visto agravados por las lluvias y otros fenómenos naturales registrados posteriormente.

La organización comunitaria pidió a las autoridades y organismos humanitarios mantener la atención sobre las comunidades afectadas y garantizar la protección de la población civil.

El río San Juan enfrenta así una doble emergencia: por un lado, las consecuencias todavía visibles del terremoto y, por otro, el recrudecimiento del conflicto armado, que nuevamente obliga a cientos de familias a abandonar sus hogares o permanecer confinadas en sus comunidades.

ACADESAN cerró su llamado agradeciendo las muestras de solidaridad recibidas y pidió que la situación de las comunidades negras del río San Juan sea visibilizada no solo durante las emergencias, sino también en la defensa permanente del territorio, la vida, el ambiente, la cultura y la dignidad de sus habitantes.