Medicamentos sin supervisión médica, productos adquiridos por internet y la falsa creencia de que “natural” significa seguro pueden retrasar el tratamiento de enfermedades que comprometen la circulación.
En Colombia, varias entidades han alertado sobre medicamentos, suplementos y otros productos comercializados ilegalmente o sin registro sanitario, cuya calidad, seguridad y eficacia no pueden garantizarse.
Los remedios y consejos caseros no equivalen a “inofensivos” y deben ser conocidos por el médico tratante para su autorización.
Bogotá, agosto de 2026 || Ante síntomas como dolor, inflamación, pesadez en las piernas, cambios de coloración de la piel, várices, sensación de frío en las extremidades o heridas que no cicatrizan, una de las decisiones más importantes es no intentar resolver el problema por cuenta propia. Las enfermedades vasculares pueden tener causas y grados de severidad muy diferentes y, por ello, requieren una valoración que permita establecer el diagnóstico y el tratamiento adecuado.
El doctor Alberto Muñoz Hoyos, reconocido cirujano vascular y endovascular, advierte que uno de los principales riesgos de la automedicación es tratar un síntoma sin conocer qué enfermedad lo está produciendo, “una pierna hinchada, dolorosa o con cambios en la piel no necesariamente tiene el mismo origen en todos los pacientes. Antes de tomar un medicamento, utilizar una crema o recurrir a un producto que promete mejorar la circulación, es necesario establecer qué está sucediendo y descartar condiciones que pueden requerir atención médica inmediata”.
La automedicación puede generar problemas por varias vías. Un medicamento puede ser inadecuado para una determinada condición, utilizarse en una dosis incorrecta, interactuar con otros tratamientos o producir efectos adversos. La Organización Mundial de la Salud incluye la automedicación con medicamentos de prescripción y las interacciones entre medicamentos como factores que pueden contribuir a daños relacionados con el uso inseguro de medicamentos.
Lo “natural” tampoco está exento de riesgos
Uno de los mitos más extendidos es considerar que un producto es seguro simplemente porque contiene plantas, hierbas o ingredientes de origen natural. La evidencia científica no respalda esa equivalencia. La Organización Mundial de la Salud, OMS ha identificado múltiples mecanismos mediante los cuales los productos herbales pueden interactuar con medicamentos, mientras que autoridades sanitarias como la agencia del gobierno federal de los Estados Unidos encargada de proteger la salud pública, FDA advierte que algunos suplementos pueden producir efectos importantes en el organismo, interferir con pruebas de laboratorio o generar complicaciones durante una cirugía.
En Colombia, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, INVIMA diferencia entre medicamentos homeopáticos, productos fitoterapéuticos y suplementos dietarios, y establece controles y condiciones específicas para su comercialización. Además, señala que la publicidad de medicamentos homeopáticos y fitoterapéuticos debe ajustarse a las indicaciones aprobadas en su registro sanitario y no exagerar beneficios ni minimizar riesgos.
Esto no significa que todo producto fitoterapéutico o suplemento sea peligroso ni que todo producto homeopático sea ilegal. El punto fundamental es diferente, para el doctor Muñoz Hoyos, director científico de la Clínica Vascular de Bogotá, su seguridad y utilidad dependen del producto concreto, su composición, su calidad, su indicación, la dosis y las condiciones particulares de quien lo consume.
El riesgo es especialmente preocupante cuando estos productos se promocionan con promesas como “destapar las arterias”, “limpiar las venas”, “eliminar las várices”, “mejorar la circulación” o sustituir procedimientos médicos. Una enfermedad vascular no puede diagnosticarse ni tratarse adecuadamente a partir de una promesa comercial.
“Una de las mayores dificultades es que algunos pacientes llegan después de haber probado diferentes productos o recomendaciones encontradas en internet y han perdido un tiempo valioso. El problema no es solamente que un producto no funcione, sino que puede retrasar el diagnóstico de una enfermedad que necesita tratamiento”, explica el doctor Alberto Muñoz Hoyos.
¿Qué hacer frente a un problema vascular?
La recomendación es evitar tratamientos por cuenta propia y consultar cuando aparezcan síntomas persistentes o nuevos. El especialista podrá determinar si se trata de una alteración venosa, arterial, linfática u otra condición y definir si se requieren estudios complementarios.
Algunas señales requieren especial atención, como una inflamación súbita de una pierna acompañada de dolor, cambios importantes de coloración o temperatura, dolor intenso, dificultad repentina para caminar, una herida que no cicatriza o síntomas compatibles con una alteración aguda de la circulación.
La prevención también comienza por reducir los factores de riesgo modificables, mantener actividad física regular, controlar el peso, la presión arterial, la glucosa y el colesterol, evitar el tabaquismo y realizar controles médicos cuando existen antecedentes familiares o factores de riesgo.
En salud vascular, el principio es sencillo: no todo lo que se vende como tratamiento es un tratamiento y no todo lo que se presenta como natural es necesariamente inocuo. Ante un síntoma, el diagnóstico oportuno sigue siendo la herramienta más segura para decidir qué hacer.

