La Unidad de Búsqueda continúa llegando a territorios urbanos y rurales del departamento con jornadas humanitarias orientadas a acercar la búsqueda a las comunidades y fortalecer la esperanza de cientos de familias que siguen buscando a sus seres queridos desaparecidos.
Quibdó, 28 de mayo de 2026 || Mientras la música, los abrazos y las celebraciones del Día de las Madres llenaban el parque principal de El Carmen de Atrato, algunas familias llegaron con otra intención: hablar por primera vez sobre sus seres queridos desaparecidos.

Aprovechando el encuentro comunitario realizado en este municipio, decenas de personas se acercaron a la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas para recibir orientación, resolver inquietudes y conocer las rutas humanitarias para buscar a familiares desaparecidos en el contexto del conflicto armado.
Una de ellas fue Elizabeth Cardona Londoño, quien desde hace varios años mueve cielo y tierra para conocer el paradero de su hijo. Aunque ya contaba con una solicitud de búsqueda activa, decidió aprovechar la jornada desarrollada en su tierra natal para acercarse nuevamente a la entidad y motivar a otras madres a iniciar la búsqueda de sus seres queridos.
“Es muy triste saber que pasan meses, años y décadas sin tener respuesta. Como madres no queremos morir con la desesperanza y sin conocer la verdad, que también es un derecho”, expresó.
Lo ocurrido en El Carmen de Atrato hace parte de una ruta humanitaria que durante los últimos días también llegó a territorios como Condoto, Ichó y Guayabal, estos dos últimos ubicados en el municipio de Quibdó, donde el Grupo Interno de Trabajo Territorial Chocó continúa fortaleciendo el diálogo con las comunidades y acercando la búsqueda a lugares históricamente afectados por el conflicto armado y el abandono institucional.

Como resultado de estas jornadas integrales, la Unidad de Búsqueda logró desarrollar espacios pedagógicos y de sensibilización, recibir 15 nuevas solicitudes de búsqueda, realizar 7 tomas de muestras biológicas a familiares de personas desaparecidas y fortalecer acciones de relacionamiento con líderes comunitarios, organizaciones sociales y autoridades locales.
De manera paralela, la entidad avanzó en la caracterización de cementerios locales con el propósito de delimitar nuevos sitios de interés forense donde se presume podrían encontrarse personas desaparecidas cuyos familiares aún continúan buscándolas.
Más allá de las cifras, las jornadas representaron una oportunidad para seguir construyendo confianza con las comunidades y sacar la búsqueda de las oficinas para llevarla directamente a los territorios. En muchos casos, fue la primera vez que familias de zonas rurales pudieron acercarse a la Unidad de Búsqueda para hablar sobre la desaparición de sus seres queridos y conocer cómo avanza la búsqueda en el departamento.

“Nosotros agradecemos a la institucionalidad, especialmente a la Unidad de Búsqueda, por voltear la mirada hacia Guayabal. Aquí hay muchas familias que han perdido a sus hijos en el marco del conflicto armado y aún no saben dónde están. Hoy sienten una esperanza de encontrarlos con vida o, al menos, poder darles una sepultura digna. Por eso, como Consejo Comunitario, nos unimos a la búsqueda en el Chocó”, señaló Ana Isabel Moreno Córdoba, representante legal del Consejo Comunitario de Guayabal.
Según el universo de cifras de la entidad, más del 65 % de las personas buscadoras en el Chocó son mujeres afrodescendientes que continúan confiando en los procesos humanitarios y extrajudiciales liderados por la Unidad de Búsqueda.

Estas acciones hacen parte del compromiso permanente del GITT Chocó por seguir llegando a zonas urbanas y rurales de cuatro de las subregiones del departamento, fortaleciendo la búsqueda humanitaria en territorios donde cientos de familias aún esperan respuestas sobre el paradero de más de 2.000 personas desaparecidas.

La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas reitera el llamado a las comunidades para seguir aportando información que contribuya a la búsqueda humanitaria, recordando que cada dato puede convertirse en una nueva posibilidad para aliviar años de incertidumbre, dolor y silencio.

