La oportunidad que necesita Quibdó.

La oportunidad que necesita Quibdó.

Periodismo ciudadano.

Por: Pedro José Mosquera Agualimpia.

Cada vez se pierde más la esperanza de conseguir el diagnóstico adecuado para un mejor vivir de la comunidad en el municipio de Quibdó. Sabemos que es un territorio que está sobre diagnosticado, las gestiones a nivel departamental y municipal, se ven insuficientes para cubrir la problemática que tiene el municipio capital del departamento del Chocó. El gobierno central, en cabeza del Presidente de la República, nos tiene en un limbo administrativo, que no deja avanzar en las diferentes gestiones que se necesitan para lograr mitigar, no de manera total, pero si parcial las dificultades de las seis comunas que tiene la capital del Departamento, sin dejar atrás sus corregimientos y resguardos indígenas.

Las necesidades son incontables pero la esperanza y la fortaleza de los quibdoseños es mas fuerte, he conocido muchos líderes, dentro de esos los juveniles, personas de poca edad, que quieren y sueñan con un mejor futuro para ellos y para su comunidad. No hablan de lo material, cosa que es importante para el desarrollo diario de su quehacer diario, hablan de la necesidad de tener oportunidades en los diferentes campos de formación y emprendimiento, en donde se vinculen las comunidades y los diferentes proyectos que fortalezcan las familias y sectores comunales del componente social de sus sectores, comunas, corregimientos y resguardos.

La indiferencia del gobierno central y su falta de apoyo con las tareas propuesta por los mandatarios de turno del Chocó, en especial por el municipio de Quibdó, hacen ver que el compromiso con la Colombia profunda y su Plan de Desarrollo, llamado “Colombia Potencia Mundial de La Vida”, cada vez más se aleja de la realidad. Entiende uno que las necesidades a nivel nacional son muchas y que existe un límite en los recursos, pero una redistribución y una priorización nos permitiría obtener esas posibilidades que tanto se anhelan.

La oportunidad de implementar programas para mejorar el bienestar social de nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes, se pierde y termina desvinculándolos de toda oportunidad de sentirse integrados dentro de un sistema, que según las normas mínimas para la protección de la infancia en la acción humanitaria les permitiría superarse y no dejarse desviar hacia intereses perversos y perjudiciales que repercuten profundamente de manera negativa en la sociedad y en el atraso económico del territorio.

Invitar al Estado a que cumpla con las promesas hechas a un pueblo que lucha por sobrevivir y tener equidad en una Colombia que es más centralista que regional, para destacar el progreso de una comunidad que se lo merece.