Solo 17 de cada 100 personas con discapacidad acceden a educación superior.
La Estrategia consolida una hoja de ruta nacional con 10 prioridades y activa dos componentes: fortalecimiento de capacidades y acompañamiento entre pares.
Bogotá, mayo 27 de 2026 ||Colombia da un paso decisivo hacia un sistema educativo más equitativo con el lanzamiento de la Estrategia Nacional de Fortalecimiento de la Educación Superior Inclusiva, una apuesta país orientada a acelerar transformaciones institucionales sostenibles para garantizar la educación superior de las personas con discapacidad y fortalecer sus trayectorias hacia la participación social y productiva.
La Estrategia surge como respuesta a una realidad persistente: pese a avances normativos y de política pública, las brechas de acceso, permanencia y progreso académico siguen siendo profundas.
De acuerdo con estudios del Laboratorio de Economía de la Educación y la Fundación Saldarriaga Concha, a 2020 solo 17 de cada 100 personas con discapacidad acceden a educación superior, lo que significa que más del 80% permanece por fuera de procesos formativos que amplíen sus oportunidades. En el caso de las juventudes, la urgencia es mayor. Según el informe Jóvenes con Potencial 2025, el 60,1% de los jóvenes con discapacidad de Bogotá se encuentra en situación de vulnerabilidad.
El informe evidencia también la necesidad de implementar estrategias focalizadas para fortalecer el retorno a la educación y los tránsitos entre educación media, educación superior y empleo digno.
Una Estrategia construida por el ecosistema
La Estrategia Nacional es el resultado de más de dos años de trabajo colaborativo liderado por la Red Colombiana de Instituciones de Educación Superior para la Discapacidad (Red CIESD), junto con el Ministerio de Educación Nacional, el Ministerio de Igualdad y Equidad y sus entidades adscritas (INCI e INSOR), el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, la Asociación Colombiana de Universidades – ASCUN y Fundación Saldarriaga Concha.
Este proceso tuvo un hito clave en el Primer Encuentro Nacional de Rectores y Directivos por la Educación Superior Inclusiva en 2025, que reunió a más de 300 actores y más de 150 Instituciones de Educación Superior (IES). De allí surgió la Declaración de Bogotá 2025, una hoja de ruta con 10 prioridades estratégicas para orientar la transformación del sistema:
1. Políticas institucionales de educación superior inclusiva.
2. Sistemas de apoyo para estudiantes con discapacidad.
3. Formación docente para la inclusión.
4. Bienestar institucional.
5. Participación y vida universitaria.
6. Articulación territorial, con énfasis en tránsito al empleo.
7. Cultura inclusiva.
8. Inteligencia artificial para la inclusión.
9. Apoyos financieros.
10. Investigación.
¿Qué propone la Estrategia Nacional?
La Estrategia se estructura en dos grandes componentes, con un enfoque transversal de evidencia y seguimiento:
1) Agenda de fortalecimiento de capacidades (2026) Una agenda nacional para acompañar a las IES en la implementación de las 10 prioridades, a través de 16 espacios de formación, intercambio y aprendizaje.
2) COLABORATORIO: acompañamiento entre pares Una estrategia de colaboración que conectará Instituciones de Educación Superior (IES) de distintas regiones del país para acelerar cambios institucionales desde el aprendizaje práctico entre pares. El COLABORATORIO contempla:
• Selección por convocatoria de 6 IES mentoras y 6 IES acompañadas.
• Cada institución elige un eje estratégico de fortalecimiento (entre: políticas institucionales, sistemas de apoyo, formación docente, bienestar institucional, inteligencia artificial para la inclusión, investigación).
• Seis meses de acompañamiento (presencial y virtual) durante el segundo semestre de 2026, mediante una tríada: IES mentora, entidad del Gobierno nacional y expertos de la Red de universidades. Una apuesta de largo alcance La Estrategia Nacional no se limita a una intervención puntual: busca consolidar un espacio permanente de diálogo, fortalecer el trabajo en red como mecanismo para sostener cambios, y posicionar a Colombia como referente regional en educación superior inclusiva con énfasis en discapacidad.
En el centro de esta apuesta está un mensaje claro: la inclusión no es un componente adicional, sino una condición de calidad educativa, equidad y democracia, que se materializa en políticas institucionales, apoyos efectivos, accesibilidad, participación estudiantil y decisiones basadas en evidencia.

