Nuquí, en el corazón del Pacífico colombiano, se convirtió en escenario de un hecho sin precedentes para el país. Por primera vez, este territorio del departamento del Chocó alberga el Encuentro de Regiones: Realidades del Mundo del Trabajo y de la Seguridad Social. Dignidad Humana y Derechos Emergentes, un evento de talla nacional que reúne a magistrados de las altas cortes, jueces, organismos internacionales, académicos, autoridades y representantes de las comunidades para reflexionar sobre el presente y el futuro de la justicia laboral en Colombia.

La realización de este encuentro marca un hito para el Pacífico chocoano, al posicionar a Nuquí como un referente en la construcción de políticas, jurisprudencia y debates en torno a los derechos humanos, laborales y ambientales.

Uno de los momentos más destacados fue la sesión histórica de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, que por primera vez deliberó en territorio chocoano y adoptó ocho trascendentales decisiones relacionadas con el mundo del trabajo y la seguridad social. Entre los temas abordados se encuentran el despido discriminatorio, la protección de personas con discapacidad, conflictos por renta vitalicia, pensiones de sobrevivientes, indemnizaciones moratorias, bonos pensionales y la aplicación del nuevo Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social.

El presidente de la Sala de Casación Laboral, magistrado Víctor Julio Usme Perea, destacó que “la construcción del derecho laboral colombiano también puede escribirse desde los territorios”, resaltando el papel de las comunidades afrodescendientes e indígenas del Chocó, cuya relación con la solidaridad, el trabajo colectivo y el territorio aporta nuevas perspectivas a la justicia contemporánea.

El encuentro ha reunido a destacadas personalidades del ámbito judicial y académico, entre ellas Iván Escrucería Mayolo, magistrado auxiliar de la Corte Constitucional; Carlos Roberto Solórzano Garavito, magistrado de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia; Diego H. Arias Ariza, magistrado auxiliar del Consejo de Estado; así como expertos nacionales e internacionales que han participado en paneles sobre justicia restaurativa, justicia climática, nuevas formas de trabajo y derechos emergentes.

Uno de los espacios que más ha llamado la atención es el panel “Seres sintientes y derechos laborales: en búsqueda de la justicia y la eliminación del dolor”, en el que especialistas analizaron hasta dónde llega la protección de los animales y cómo garantizar sus derechos en contextos relacionados con el trabajo, evidenciando la evolución de la justicia hacia nuevos paradigmas.
Asimismo, María Inés Salamanca Vidak, representante de ONU Mujeres en Colombia, señaló que, aunque el país cuenta con la generación de mujeres más preparada de su historia, persisten profundas brechas de género que limitan su acceso a empleos dignos y oportunidades de liderazgo.

La agenda también ha puesto sobre la mesa los efectos del cambio climático sobre el empleo y la economía. Expertos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y organizaciones ambientales coincidieron en la necesidad de impulsar una transición justa que permita enfrentar los desafíos ambientales sin sacrificar oportunidades laborales.
Durante las jornadas se han abordado temas como justicia restaurativa y terapéutica, trabajo forzoso, prácticas ancestrales, talento senior, longevidad, conflictos laborales en contextos comunitarios y mecanismos alternativos de resolución de controversias, consolidando un diálogo plural entre las instituciones y los territorios.

La realización de este encuentro en Nuquí representa un reconocimiento al Pacífico colombiano y reafirma que los territorios históricamente apartados también son protagonistas en la construcción de país. Desde las playas y selvas del Chocó, hoy se escriben páginas fundamentales de la jurisprudencia colombiana y se fortalecen las discusiones sobre dignidad humana, trabajo y derechos emergentes.

Con este acontecimiento, Nuquí no solo abre sus puertas al país, sino que demuestra que la justicia laboral también se construye desde los territorios y que el Pacífico chocoano tiene mucho que aportar a las grandes transformaciones de Colombia.

