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La cultura se aviva en la comunidad afro de Tanguí.

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La Unidad para las Víctimas realizará la construcción de la Casa Grande, un espacio comunitario que hace parte del Plan Integral de Reparación Colectiva de esta comunidad étnica.

La Unidad para las Víctimas llegó hasta la comunidad de Tanguí, Chocó, para realizar la entrega de vestuarios e instrumentos musicales, entre otros implementos culturales como parte del Plan Integral de Reparación Colectiva (PIRC), con el fin de fortalecer las tradiciones ancestrales de sus más de 1.000 habitantes víctimas del conflicto armado.

“Hemos hecho un trabajo con la comunidad que tiene un comité de apoyo que trabaja para que las medidas se concreten, con la cooperación, con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que desde su misionalidad hace el apoyo a los planes de reparación colectiva y a la implementación de la política pública de víctimas. Con ellos focalizamos esta bella comunidad para fortalecer sus elementos culturales. Con esta medida se busca fortalecer los temas de alabaos, danza y música chirimía, Tanguí siempre se ha destacado por ello y creemos que con esta medida se podrá apalancar lo que se ha denominado el grupo de Chirimía 2 de Tanguí”, indicó, María Fernanda Ángulo, directora de la territorial Chocó de la Unidad para las Víctimas.

En este evento cultural se dio también el inicio formal de lo que será la adecuación y mejora de la Casa Grande de Tanguí, un espacio comunitario que será el epicentro tradicional y de memoria que permita la realización de los encuentros culturales, sociales, fúnebres ya que, por el deterioro en la infraestructura, estas actividades no se siguieron realizando allí.

Este acto simbólico fue pactado entre la lideresa Eulogia Córdoba, en representación de la comunidad, el alcalde Yair Diomedes Cuesta, y la directora territorial de la Unidad para las Víctimas, quién a su vez les recordó que el recurso económico a invertir en esta casa grande es de 1.200 millones de pesos, lo que reafirma el compromiso de la entidad con la comunidad.

Para Yersson Mosquera, asistente técnico de fútbol del Medio Atrato y víctima de la comunidad de Tanguí, es muy importante y relevante lo que se está haciendo a través de la Unidad de Víctimas, porque se está cumpliendo con los acuerdos que se pactaron. Además, indica que todos allí son víctimas, y que es importante tener una actividad con los jóvenes pues ellos, cuando llegaron los instrumentos, empezaron a practicar y ya se ven los buenos resultados. “Es de suma importancia que los esfuerzos se den para que se restaure este lugar tan importante para nosotros. Antes pensábamos que era solo un sueño, ahora es una realidad”, concluyó Mosquera.

Al ritmo de chirimía, danza tradicional y alabaos, se vivió este evento como resultado de  la coordinación entre la comunidad, la Unidad para las Víctimas, la Alcaldía del municipio de Medio Atrato, la Agencia de Renovación del Territorio (ART) y la cooperación internacional, a través de USAID y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que apoyan con programas de fortalecimiento encaminados a la paz, la reconciliación y el bienestar a  las comunidades afectadas por el conflicto armado.

En la Unidad para las Víctimas “Cambiamos para servir” con el objetivo de seguir trabajando en acciones de cara a la implementación de una política que contribuya a la superación de los rezagos, brinde una reparación transformadora y le permita a quienes han padecido el conflicto armado acceder efectivamente a sus derechos. 

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