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Opinión

Mensaje para la Gobernadora del Chocó y el alcalde de Quibdó ¿Cómo abordar el tema de la seguridad desde la educación en el departamento del Chocó y su ciudad capital, Quibdó?

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Opinión || Por muchos años se ha creído que los establecimientos educativos no tienen cómo generar impacto en la población del departamento del Chocó en lo que respecta a la seguridad del territorio, esta responsabilidad se le ha querido atribuir solamente a la crianza de los hijos que está a cargo de los padres y demás miembros de la familia, pero hay que saber que mientras en otrora se creía  que los vecinos y miembros de la comunidad también podían ayudar a educar a los niños y jóvenes sobre el correcto comportamiento y actuar en la masa social; en la actualidad eso es casi delito; debemos comprender que las mismas normas colombianas han dejado a las familias sin el poder suficiente para ejercer controles estrictos sobre sus crías. Tanto así, que los niños, cuando los padres tratan de corregirlos los amenazan con demandarlos.

El panorama de violencia en el Chocó, principalmente, en la ciudad de Quibdó, es de tal magnitud que, incluso, los jóvenes rebeldes, ya sienten miedo salir a la calle, por ello, creo que es hora que, desde la alcaldía de Quibdó y la gobernación del departamento, a través de sus secretarías de educación, se priorice y realicen algunas acciones que pudieran ayudar a controlar y superar desde las Instituciones educativas la violencia en el territorio.

Lo primero que debemos decir es que todos los establecimientos educativos del departamento del Chocó deberían contar con, al menos, un funcionario del área de la psicología o de Trabajo social, ocupando el cargo de docente Orientador.

El funcionario con esa responsabilidad, más allá de las escuelas de padre que se acostumbran hacer durante el año escolar, debería desarrollar ejercicios de mayor profundidad que involucren’ directamente, a los estudiantes, porque es claro que, en muchas ocasiones, los padres hacen lo posible por corregir a sus hijos, pero la influencia de rebeldía muchas veces es externa y no tanto dentro de los hogares. Dicho lo anterior, se exhorta, invita o sugiere a las secretarias de educación del Chocó y Quibdó como a las instituciones educativas del territorio a incorpora planes que permitan desarrollar las siguientes acciones.

1. Realizar un rastreo a principio del año escolar del barrio o localidad de donde   procede cada estudiante matriculado en las instituciones educativas.

2. Caracterizar cada barrio del municipio y la influencia que ahí tienen ciertos grupos delincuenciales, pero lo más importante, es conocer la probabilidad de que el estudiante que habita en cada uno de esos lugares pueda estar o ser influenciado para pertenecer a estos.

3. Determinar la calidad de vida del estudiante, para nadie es un secreto que entre de más bajos recursos sea NNAJ, existe mayor probabilidad de caer en cierta conducta reprochable, lo que significa que el enfoque de atención debería ser diverso.

4. Construir un Test riguroso que permita identificar los estudiantes en riesgo o quienes ya hacen parte de ciertas estructuras, donde no se diferencie si es pobre o acomodado, para nadie es un secreto que, aunque tienen más riesgo de caer los de familias pobres, también hay jóvenes que no tienen necesidades materiales, pero sí emocionales o mentales  y contra la voluntad de sus padres llegan a ser parte de algunas organizaciones, tampoco hay que culparlos, pues hoy vemos que quien más genera violencia en el país, es la clase política, desde un discurso de odio hasta amenazas verbales. Los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, están presenciando eso

5. Focalizar a los estudiantes que sean encontrados en zona de riesgo o probabilidad de engrosar las filas de los grupos ilegales para brindarles atención especial, desde ser incluidos en un proceso de construcción de su proyecto de vida, hasta charlas orientadores permanentes que permitan moldear su visión de la vida y el respeto a la existencia del otro.

6. La gobernación y las alcaldías deben crear un fondo especial de atención integral para estos jóvenes que resulten caracterizados como habitantes en zona de riesgo por alta violencia, para evitar que lleguen a integrar o recuperarlos de situaciones de violencia, esa atención debe ser desde lo cultural, deportivo, educativo, económico, en salud y especialmente, laboral.

Si esta estrategia se realiza a conciencia y se hace un trabajo interdisciplinario serio, estoy convencido que la seguridad en Quibdó y el departamento del Chocó, mejoraría de manera sustancial.

A la juventud hay que darle protagonismo y sobre todo, hay que ocuparla en procesos de transformación que les permita obtener sus ganancias de manera legal.

La Atención, la inversión social y el trabajo serio, es la paz.

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